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noviembre 2018

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El Efecto Pigmalión

En el mundo de la formación al profesorado se escuchan muchos comentarios tipo “yo no sé pintar”, “uy, yo soy de letras, los números se me dan fatal” y “bueno, yo no soy creativo, habla con ella que sí lo es” entre otros muchos. Fijaos que son frases que también se escucha decir a los alumnos, con más frecuencia según crecen. Ya a los 13 años, en sexto de primaria, tenemos a los que dibujan bien, a los que se les da bien el fútbol, a los torpes, a los listos y un largo etc. Hoy venimos a hablar del Efecto Pigmalión y cómo las expectativas de los demás afectan directamente en nuestra auto-imagen.

Según avanzamos en la vida, nos vamos poniendo más y más etiquetas. Nos vamos clasificando en diferentes categorías que a priori es algo natural e incluso beneficioso. Tampoco creemos necesario que todos se conviertan en figuras del renacimiento, una especie de Leonardo DaVinci que tocaba muchos palos. Sin embargo sí vemos que estas etiquetas afectan a la actitud y mentalidad ante el aprendizaje. Este hecho puede tener consecuencias tanto negativa como positivamente para cualquiera que esté en un proceso de aprendizaje.

Decimos cualquiera, porque entendemos que el aprendizaje ocurre a lo largo de la vida y no acaba en la escolarización obligatoria. Casi toda persona ya en el mundo laboral necesita seguir formándose y actualizándose en su ámbito y este proceso puede conllevar enfrentarse a cosas que no se le dan especialmente “bien”. En nuestras formaciones, procuramos añadir un poco de perspectiva en este proceso de aprendizaje pidiendo que se reflexione si lo que se está aprendiendo es realmente “difícil” o si simplemente es algo nuevo. Todo lo nuevo parece difícil y en seguida nos olvidamos de que requerirá tiempo y esfuerzo el poder alcanzar lograr nuestros objetivos.

Esta es solamente una pequeña estrategia entre muchas que podemos emplear a la hora de acompañar a los demás en su aprendizaje. Este mensaje está muy ligado a la Mentalidad de Crecimiento que nos propone Carol Dweck en la que nos propone que todos tenemos la capacidad de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Cada vez más trabajamos esto con profesores y alumnos y estamos viendo que cuando uno se ve capaz, tiene medio camino ya hecho. ¿Y qué tiene que ver esto con el efecto Pigmalión? Tiene que ver con que nuestra auto imagen está directamente afectada por las expectativas que tienen los demás sobre nosotros. Os invitamos a ver el siguiente vídeo del famoso “experimento” que realizó Jane Elliot en los años 60 en EE.UU. en el que trabajó este fenómeno psicológico con sus alumnos de educación primaria:

Podemos ver cómo en una cuestión de días los alumnos asumían los roles de “tonto” y “listo” que les tocaron al azar. Ahora bien, podemos adoptar dos miradas hacia nuestros alumnos con esta experiencia. La primera sería la gran importancia de cuidar nuestro lenguaje en las aulas. Los comentarios que se nos pueden escapar tipo “¡pero bueno! ¿No sabes escuchar o qué?” o “Ya estamos otra vez, ¿Cuántas veces has perdido el lápiz?” (por poner dos ejemplos) pueden hacer mucho daño a la autoimagen del alumnado. Deberíamos tener mucho cuidado con los comentarios que hacemos ya que igual lo que transmitimos es una mirada de incapacidad. Pero creemos que no se debe quedar aquí. Podríamos ir más lejos todavía y adoptar una mirada de altas expectativas. Podemos transmitir a nuestros alumnos mensajes de confianza y seguridad que fomentarán que ellos mismos se vean capaces.

Para acabar esta entrada, os queremos dejar con algunas frases y reflexiones que no son precisamente nuevas. Todos conocemos el refrán que dice que “cada uno recoge lo que siembra”. En este sentido, si los profesores exigimos excelencia de nuestro alumnado conseguiremos excelencia y si lo que exigimos es mediocridad lo que conseguiremos será precisamente eso. Para finalizar, os dejamos con una frase de Jean Cocteau:

“Lo hicieron porque no sabían que era imposible”

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¿Neromitos? ¿Qué sabes del cerebro?

En los neurotiempos que corren, uno se puede topar con todo tipo de información. Desde Niuco, no podemos insistir lo suficiente en la importancia que tiene indagar y cuestionarse las cosas. La mente científica es una mente escéptica, y busca más preguntas que respuestas absolutas. ¡Juguemos a los neuromitos!

Queremos acercar esta idea a las redes con un juego que hemos arrancado esta misma semana: ¿Qué sabes de neuromitos? El juego lo lanzamos por twitter desde @niucoedu compartiendo periódicamente una pregunta acerca de lo que se puede considerar un mito en cuanto al cerebro humano. La mayoría tendrán que ver con el ámbito educativo abarcando aspectos o características del funcionamiento del cerebro que se dan por sentados, y que pueden ser más o menos acertados. El propósito del juego es averiguar si son Neuromitos o no. ¡Os invitamos a estar atentos! Después de cerrar la votación de cada pregunta, aportaremos una argumentación con nuestro criterio al respecto.

 

¡A jugar!

¡Viva la divulgación!

El pasado 16 de septiembre tuvimos el honor de participar en Scenio Bilbao, con un grupo de personas maravillosas que hacen divulgación científica utilizando el humor, los monólogos, los sketch e incluso la magia. De la mano de nuestro compañero Michael Thomas Bennett pudimos acercar al público al trabajo que hacemos en Niuco, construyendo un puente entre las neurociencias y la educación.

Todavía queda mucho trabajo por hacer y a la hora de indagar en las investigaciones neurocientíficas recientes. Uno debe ser cauto con la información entendiendo que, no porque se obtengan unos resultados en un experimento o investigación controlada se obtendrán los mismos en otro contexto. Ésta, de hecho, es una de las mayores críticas hacia la “Neuroeducación”. Pero bueno, esta pequeña entrada no trata de los pros y contras de esta nueva disciplina, sino de nuestra experiencia en la labor divulgativa, labor imprescindible para extender la ciencia en el mundo.

Nosotros no somos científicos, pero sí profesores. Y de hecho, hablando con los miembros de Scenio en Bilbao, la mayoría científicos, llegamos a la conclusión de que la profesión del profesor se podría contemplar como divulgación. En cierto modo, el profesor acerca contenidos y conceptos a un público que antes los desconocía. De hecho, los profesores tienen muchas dotes comunicativas que a los científicos les faltan para hacer llegar la información de una manera didáctica. Y así es como NIUCO entra en el mundo de la divulgación.

Michael realizó dos actividades en esta edición: Un BreakOutEdu que trata del cerebro humano y una actuación de magia. Si quieren más información acerca del juego del cerebro no duden en contactar con nosotros mientras que el juego de magia se puede ver en el siguiente enlace:

/www.eitb.tv/es/video/scenio-2018/6195/149398/scenio-goizeko-saioa/

¡Pasen y vean y viva la divulgación!

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